En el primer cuatrimestre de 2019, las entidades bancarias europeas han dejado de emitir
billetes de 500 euros después de sus 17 años de existencia. La principal razón por el corte en
dicha fabricación nace a raíz de las fuertes sospechas de que aquellos billetes estaban siendo
utilizados para fines delictivos. Principalmente se busca evitar operaciones de blanqueo de
capitales, fraudes fiscales e inmobiliarios, la posible financiación del terrorismo y otros delitos
como el tráfico de drogas y armas.
En mayo de 2016 el Banco Central Europeo (BCE) tomó esta decisión para el año corriente y
fueron 17 de los 19 bancos centrales de europa quienes dejaron de emitir estos billetes este
enero. Las dos excepciones fueron Austria y Alemania que siguieron haciéndolos hasta fines
de abril por temas de logística y el uso generalizado del pago en efectivo en ambas zonas.
Otros de los motivos por los cuales se aprobó la eliminación de los billetes de gran valor son su
escasa operatividad en transacciones convencionales y el avance de medios electrónicos para
realizar pagos comerciales. Los medios europeos informan que los ciudadanos están
abandonando gradualmente el uso de dinero en efectivo: Suecia, Dinamarca y Noruega, por
ejemplo, son tres países que utilizan el celular u otros medios electrónicos en casi el 90% de
los pagos que realizan.
Si bien los billetes de 500 euros que siguen circulando hoy en día serán aceptados en
comercios, oficinas, casas de cambio, entre otros, una vez que lleguen a una entidad bancaria
serán apartados del sistema monetario por orden del Banco Central Europeo. El valor del billete
aún sigue siendo el mismo y no hay límite temporal para deshacerse de ellos. Es decir, la
eliminación de los billetes se está llevando a cabo de manera natural y a largo plazo.
En conclusión, el fin de la emisión del billete de 500 euros reducirá preocupaciones y seguirá
alentando al uso de tecnologías para la realización de pagos, transferencias de dinero y otras
operaciones bancarias.