En diciembre de 2018 se registró una fuerte caída en la tasa de descuento de cheques: la misma cayó 4.3 puntos a comparación del mes anterior. A simple vista esto parece algo positivo ya que permite reducir el costo de adelantar pagos de cheques, lo que a su vez es un beneficio para el nivel de actividad. Sin embargo, la causa original de esta gran baja es que bajó la demanda ya que las empresas están evitando créditos que sean muy altos y, por eso mismo, no es considerado algo 100% favorable.
En diciembre, la tasa promedio de descuentos de documentos rondó el 58% y, si bien las tasas aún siguen en niveles elevados, se espera que disminuyan a medida que avance el proceso de desinflación. Se debe tener en cuenta que en octubre 2018 la tasa había llegado al 70%.
A pesar de la baja en las tasas de interés, durante aquel mes no se vio una recuperación de los créditos al sector privado que cayeron por tercer mes consecutivo.
Según El Cronista, “en el mercado se explica que todo esto tiene más que ver con que pymes y demás firmas evitan tanto como pueden descontar cheques a tasas excesivas y que, de por sí, la caída de la actividad reduce lo que se puede descontar”.
Por otro lado, según expertos en la materia también consultados por El Cronista, “la tasa de cheques es más sensible a las bajas de tasa de referencia, porque son un préstamos a un promedio de 45 días, mientras que los acuerdos de adelanto en cuenta corriente son mucho más largos y la tasa acordada se mantiene”.
Se entiende que hay menos cheques por la crisis económica, lo cual hace que haya menos negocios aún. Por su parte, las multinacionales renunciaron a financiarse en pesos para traer dólares de afuera ya que, con tasas como estas que alcanzan niveles tan elevados, resulta muy difícil alcanzar rendimientos que cubran el costo financiero.
Si bien la baja de tasa de descuentos de cheques fue una señal favorable para la economía a fines de 2018, aún queda esperar los avances del proceso de desinflación de 2019 para poder sacar nuevas conclusiones.