Como hemos tratado en previos artículos de Todo Cheques, sabemos que los cheques son una herramienta que aún no ha perdido vigencia para los pagos de grandes sumas de dinero. Al no tener que transportar dinero en efectivo, el cheque es un gran aliado de la seguridad y nos da un cierto respaldo, proporcionado por el banco, en caso de robo o pérdida.

Si bien existen muchos tipos de cheques diferentes entre sí que cuentan con distintos plazos de cobro o sistemas, la mayoría no tendrá validez si no está firmado por el beneficiario. Es decir, en caso de robo, hurto o pérdida solo debemos notificar al banco para cancelarlo por cuestiones de seguridad pero es muy poco probable que alguien más pueda cobrarlo por usted ya que para hacerlo también necesitará proporcionar el documento nacional para corroborar su identidad.

Los cheques en negro, por su parte, no son un tipo diferente de cheque sino que son cheques de cifras muy altas que no deberían llamar la atención de organismos estatales. El dinero, en estos casos, se va disimulando en una sucesión de cheques endosados varias veces. Los mismos son depositados en cuentas de distintas sociedades alcanzando montos grandes y llamativos para así evitar los fines de lucro. A su vez, existen cuevas financieras de dinero negro que se dedican a cambiar determinados montos y a hacerse cargo de los cheques de grandes cifras.

Generalmente, la utilidad que se le encuentra a los cheques en negro es la evasión impositiva por parte de grandes organismos o empresas. A través de ellos se distribuyen los fondos en distintas sociedades logrando pasar desapercibidos ante controles y distintas investigaciones.

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