Cuando realizamos pagos o cobros con cheques, debemos estar atentos a la fecha máxima estipulada como límite para el retiro de los fondos. Una vez que el cheque es emitido, el beneficiario cuenta con 30 días para presentarlo en una entidad bancaria y retirar el pago. En caso de que el cheque sea “de pago diferido”, contará con esos 30 días que correrán a partir de una fecha estipulada. Es decir, se cobra días después de su libramiento a partir de que comience el plazo indicado por el librador.

En ambos casos, una vez que el período de 30 días llegue a su fin, el cheque ya no tendrá validez pero no perderemos el dinero que se debe cobrar. Encontraremos una solución para ello coordinando con el librador la emisión de un nuevo cheque y así se definirá una nueva fecha de cobro.

Por otro lado, si han pasado sólo unos pocos días desde el vencimiento del cheque, el banco puede comunicarse con el cliente (quien lo emitió) ya sea una empresa o particular, comentar el estado del cheque y pedir autorización para realizar el pago. Si el emisor está de acuerdo con la situación, el banco deberá aclarar en el cheque de forma manuscrita que el pago fue autorizado y se pagará el monto indicado en él.

El cheque, para su cobranza, puede ser depositado en una cuenta o presentado en ventanilla. En el primer caso, el dinero estará disponible para ser retirado después de las 48 hs. y en caso de presentarlo en ventanilla, el efectivo será otorgado en el momento al presentarlo en la entidad bancaria autorizada. Para que esta segunda opción sea viable, el cheque no deberá ser de un monto mayor a $50.000 y si lo es, deberá estar librado a favor del titular de la cuenta bancaria ya que la transacción no tendrá límite alguno en cuanto al monto para ese sujeto.

Si el cheque contiene la leyenda “para acreditar en cuenta”, sólo puede ser cobrado en ella. Lo mismo sucede con los documentos cruzados doblemente.

Para evitar que los cheques sean rechazados, además de tener en cuenta el plazo de cobro, debemos enfocarnos en ciertos puntos claves de su uso como los datos presentados en el cheque y el correcto endoso.

El librador deberá asegurar que el monto escrito en pesos y en números sea el mismo, que los datos de la entidad bancaria sean correctos, que la fecha, el nombre de la persona física o jurídica que se hará acreedora del cheque estén indicados correctamente y que su firma no falte.

En cuanto al endoso, es esencial hacerlo de modo correcto. Los cheques regulares se endosan una sóla vez mientras que los de pago diferido pueden endosarse hasta dos veces. En ese caso, las firmas deben estar continuadas en el reverso del cheque.

Respetando estos parámetros y teniendo en cuenta las fechas estipuladas para el cobro de cheques, lograremos un buen manejo de ellos. Y, como siempre recomendamos en TodoCheques, es vital tener un control sobre los cheques que emitimos y cobramos para no tener problemas con clientes, empresas o entidades bancarias.