En julio de este año, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), dictaminó que las transferencias bancarias que se hagan a través de dispositivos móviles y canales electrónicos no contarán con impuestos al cheque por lo que se evitará pagar dos veces el impuesto al eliminarlo de las cuentas de los intermediarios de sistemas de pago electrónico.

Este plan nació a raíz del desarrollo del proceso de bancarización en nuestro país y busca eliminar barreras que existen para el acceso a los servicios financieros con el fin de llegar al objetivo principal que es reducir el uso de dinero en efectivo e implementar el uso de dinero electrónico en nuestra cotidianeidad.

Esta reforma tributaria resultará un beneficio para comerciantes, profesionales y monotributistas que no trabajan en relación de dependencia e igualmente se veían alcanzados por este impuesto.

A través del impuesto al cheque, el Estado recauda el 0,6% de cada cheque depositado y un 0,6% aparte, por cada cheque que se cobra. Es decir, es un dinero extra que se cobra al titular de la cuenta sólo por hacer uso de ese sistema.

Su nombre verdadero es “Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios” y, a pesar de existir hace muchos años, su más reciente versión se dictaminó en 2001 con la Ley de Competitividad.

Las únicas exenciones que existían, hasta ahora, del impuesto al cheque eran las acreditaciones de haberes, jubilaciones y pensiones, y las “extracciones que se realicen a su respeto”, según el BCRA.

Por otro lado, días antes de esta reforma, Alberto Abad, titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), dictaminó que, a partir de 2018, todos los pagos de impuestos se deberán hacer electrónicamente y que “todas las agencias de cobro deberán tener un posnet que permita pagar impuestos con tarjeta de crédito o débito”.

El posnet, como dispositivo electrónico, permitirá avanzar con el sistema de bancarización y, a través de diferentes programas, se obligará a comercios, productores y monotributistas a hacer uso del mismo.

Estas, junto con otras medidas entre las que se encuentran modificaciones en el impuesto a las ganancias, en la equiparación del IVA con respecto a varios productos, en la renta financiera y en posibles reducciones de ingresos brutos, serán parte del plan a llevar a cabo para modificar la estructura impositiva de manera gradual en 2018.